miércoles, 27 de abril de 2022

 

LA PAZ QUE SE PERDIÓ

POR MANUELITA LIZARRAGA ALCARAZ

“ESE BAÚL...CON OLOR A TIEMPO Y OLVIDO...GUARDA RECUERDOS DE LA FAMILIA JORDAN, DE SAN JUAN DE LA COSTA”.

 

San Juan de la Costa, fue propiedad de la familia Jordán Camacho...a Fernando Jordán, doña Francisca Murillo de Jordán, le pidió de favor que le fuera a pagar los impuestos del rancho, y Fernando le pidió las escrituras para poder pagarlos, pero nunca volvieron a saber de él ni de las escrituras...después se supo que según se suicidó...de San Juan hay mucho que contar. Ese antiguo y aromático baúl de madera de cedro, olvidado durante casi cuatro décadas en un rincón de una de la habitaciones de mi hogar, atrajo mis recuerdos...al abrirlo, mis manos recorrieron con ansiedad sus finas maderas...en él guardo, entre otras cosas, mi vestido de novia, así como me lo quité aquel día de mi boda con una mancha de tizne de la olla del chocolate que estaba en la lumbreante hornilla en la casa de mi madre...pero el vestido no es lo importante de este bello baúl, bueno no está tan bello, pero a mí me lo parece porque tiene valor estimativo e histórico de la familia Jordán, familia de mi esposo. Este baúl de mis recuerdos, perteneció a la madre de mi suegro, la Señora Basilia Jordán Camacho, quien posteriormente se lo heredo a mi suegro cuando el llego a su mayoría de edad. Respetado ganadero de La Paz antigua, don Antonio Gutiérrez Jordán, quien, al fallecer, el baúl fue heredado a mi esposo, el señor Don Paz Gutiérrez Álvarez. El baúl en mención tiene más de 140 años. Al hurgar en él, me encontré la hermosa sopera de fina porcelana china, regalo de mi suegro, el día de mi boda; así como un platón de porcelana china que dice: “MAYER CHINA”; pero lo que más llamó mi atención fue el sello real que tiene la sopera...en el centro, tiene un escudo con un león y una corona, un unicornio y una leyenda que dice “HONI SOIT QUIMAL IPENCE”; al lado derecho del escudo, como sosteniéndolo, tiene un unicornio, y al lado izquierdo un león con una corona en su cabeza con cruces en la corona, y alrededor del escudo una leyenda que dice “ROYAL IRONSTONE CHINA JOHNSON BROSS. ENGLAND”. Al ver estas reliquias que guardo celosamente me hicieron recordar su historia narrada por mi suegro, y por las tías Jordán Camacho. “La familia Orantes fue fundadora de San Juan de La Costa. En el año de 1822, mi bisabuelo, el francés Don Pedro Jordán Fay quien vino de lejanas tierras en un gran galeón pirata, llegaron a San Juan a enterrar un tesoro...cuando el galeón iba de regreso la gente se amotinó, y mi bisabuelo huyó herido lanzándose a las aguas, frente a San Juan. Las embravecidas olas lo arrastraron a tierra, iba moribundo, los piratas lo venían siguiendo para matarlo, y en la oscuridad de la noche como pudo se escondió en el hueco de un árbol, perdiendo la consciencia. Aquella mañana de ardiente sol, la joven Sacramento Orantes, oriunda de estas tierras californianas, buscaba el rebaño de ganado y de cabras montada en su caballo...ante su sorpresa, se encontró en el hueco del árbol gimiendo de dolor a Don Pedro Jordán. Sacramento, al estilo indígena, elaboro una rústica camilla con materiales propios de la región, y como pudo lo acostó en ella, ya que el joven Jordán era muy grande y robusto y ella de baja estatura, pero se las ingenió y amarrando la preciada carga al caballo lo arrastro hacia el rancho de sus padres. Curaron al enfermo con medicina herbolaria de la región, como era la costumbre, ya que en aquella época la gente tenía conocimiento y dominio de las plantas medicinales. Después de un tiempo, don Pedro se recuperó. Los jóvenes se entendieron surgiendo un bonito romance, a pesar de que el hombre no hablaba el español, y jamás lo llegó a hablar durante toda su vida. Don Pedro Murió a los 106 años de nostalgia, se lanzó al mar, tenía ganas de regresar a su tierra natal, Francia. Está sepultado en San Juan de la Costa que fue de su propiedad. Sacramento Orantes y Pedro Jordán mezclaron su sangre y su cultura. Tuvieron cuatro hijos, uno de ellos, don Lino Jordán Orantes, quien se casó con Sacramento Camacho y procrearon 12 hijos en San Juan de la Costa, quienes vivieron allí más de un siglo. Por motivo de una rara enfermedad de don Lino, la familia Jordán Camacho se vio obligada a trasladarse a esta ciudad de La Paz”. continuo contándome mi suegro la historia del baúl, de la sopera y de los platones chinos, ,contaba mi abuela que “frente a la costa de San Juan se hundió un gran galeón, al parecer inglés, como ya estaban acostumbrados a que seguido sucedía eso, los mayores que además de tener conocimiento de todas las artes para sobrevivir en aquella época, eran magníficos buzos, bajaron al fondo del mar para ver lo que podían rescatar, sacaron el barco por partes, vajillas, manteles, ropa de cama, algunas espadas, entre otras cosas preciosas; y el barco tenía un escudo igual al de esta sopera, así como las empuñadura de las armas y la demás loza. Dentro del barco, toda la tripulación murió, llamándoles la atención una pareja de ancianos y dos niños al parecer gemelos como de diez años de edad, vestidos con finos ropajes...estos platones se los dieron a mi madre – dice mi suegro -, entre otras cosas, como la familia era grande todo lo que sacaron del barco se lo repartieron. Y de las maderas del galeón que eran muchas, se edificaron, casas, mesas, bancos y otros muebles propios del rancho y hasta un bote para viajar de San Juan a La Paz a intercambiar mercancías que se elaboraban en el rancho y al que mi bisabuelo le labro en la madera una serpiente. Nunca supieron que significaba para él eso, de las maderas más finas, que era el cedro, el roble y nogal se hicieron catorce baúles, uno para cada miembro de la familia; los que se fueron heredando a través de los años al hijo mayor. Esta Sopera que te doy, le falta la tapadera, la que era muy hermosa en forma de cúpula, toda garigoleada con unos dibujos de unicornios y de león, una verdadera obra de arte”, dijo mi suegro. A pesar de que esta sopera tiene como siglo y medio, su brillo es sorprendente. Seguramente que fue algún barco inglés el que naufragó en las costas de San Juan en 1850. Mis tías, Contaba mi suegro, Serapia, Cristina, Francisca, Magdalena, María, Paula, Lucia, Sacramento, Santana y mi madre Basilia, así como sus hermanos fueron personas que dominaban todas las artes propias de la vida del campo. Mataban reses y venados y curtían la piel con cascalote, las pintaban con raíz de mezquitillo y las pulían con sesos de la misma res. Fabricaban calzado, de las conchas hacían cal, y de la concha fina y de los cuernos de los animales hacían botones y cachas de cuchillos, así como los cuchillos. Cultivaban la tierra, la que sacaban de debajo de las rocas, y tumbaban los paredones, la echaban en tanates de piel con capacidad de 150 kilos, y las acarreaban en bestias y las echaban sobre las piedras y cultivaban frutas, verduras, cereales y legumbres. Se daban calabazas de más de 30 kilos y los chícharos y todo lo que se cosechaba era de gran tamaño (nunca se imaginaron las tías que las tierras estaban tan abonadas por que había fosforita). Estas aguerridas y trabajadoras mujeres, ordeñaban y hacían quesos y todos sus derivados, dulces, así como hilos del henequén y del algodón que se sembraban para las telas...tejían cobijas de la lana de los borregos y las pintaban utilizando la “ORCHILLA” ...y de las palmas, hacían canastas, suaderas, sombreros y para acarrear el agua tejían botes de palma y no se les filtraba ni una gota de agua. También hacían estas mujeres, cubos de vaqueta para sacar agua del pozo, así como de la piel hacían cueras y monturas y todos los implementos que el ranchero necesitaba Las muchachas Jordán eran 10, hacían también, cuchillos, machetes, ruedas para las carretas y todo tipo de herrería para el trabajo del campo. Bordaban y tejían, para lo que tenían un rústico telar y ruecas de madera, donde se hacían sus telas para vestir y se fabricaban su propia ropa y la de los hombres. Así como tenían una fragua y máquinas para coser zapatos y ropa. Lo mismo fabricaban utensilios de barro, como casas de adobe, así como gallinero, corrales de ganado, como chiquero de cerdo, a pescar nadie les ganaba; las Jordanes fueron mujeres muy hermosas y trabajadoras. Su abuelo, el francés les enseñó toda esa cultura que trajo de lejanas tierras. Los Jordanes de San Juan de la Costa, únicos y legítimos propietarios de San Juan, más de 2,700 hectáreas, firmada las escrituras por el Lic. Benito Juárez a nombre de Antonio Jordán Camacho, porque así era la costumbre antes, que al hijo mayor le escrituraban las tierras. También los jordanes fabricaban jabón con lomboy, palo adán, lechuguilla y cebo de res, y se hacían peines y peinetas de carey para adornar sus rubios cabellos. El General Olachea le vendió en 3,000 pesos a Fernando Jordán, San Juan de la Costa, propiedad de Antonio Jordán Camacho...pero eso es ya otra historia…Y en las embravecidas aguas del mar color turquesa en aquella noche silente. Se bamboleaba el galeón pirata que venía de lejanas tierras transportando al que sería propietario de San Juan de La Costa, el Francés Don Pedro Jordán Fay, un joven de 25 años, y que después se llamó ROCA FOSFÓRICA...Y está sepultado en San Juan de arriba...

 

…por el placer de escribir…recordar…y...compartir...




.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario