jueves, 15 de enero de 2015

“EL SORDO CAMACHO Y SU TROCA...FUE EL HERRERO DEL PUEBLO”.

           
            Sordo Camacho!...!hace mucho ruido la troca!...gritaban los niños en el ayer, al paso de la negra troca, que se tambaleaba toda, llena de tiliches, del herrero del pueblo...y el sordo Camacho les contestaba “!No hace ruido, no oigo nada!”...y es que, era cierto, él no escuchaba por que estaba sordo.

            De la alta copa de su peculiar sombrero de palma, atascado hasta los ojos, sobresalía la larga nariz, contrastando sus grandes y anchas orejas con su pequeña boca. Así era el sordo Camacho, refunfuñón y buena gente especialmente con los niños...era todo un personaje en La Paz que se perdió...alto, de complexión delgada enfundado siempre en un overól de mezclilla, el que por su mismo oficio generalmente estaba sucio...y sus pies calzados con botas tipo minero de las que fabricaba don Julio Beltrán, el zapatero del pueblo...los dientes le blanqueaban en el rostro lleno de hollín...era un hombre de piel blanca pero parecía de ébano, por el mismo tizne generado por su trabajo en la forja y la fragua...apenas cabía en la larga y negra troca de pedal de encendido de “cran” modelo t-28, de aquellas...la que siempre traía llena de fierros y cosas propias de su quehacer...era el mejor herrero del pueblo...fue el personaje popular de los niños del ayer, por su actuar, su troca llena de  ruidos y su manera de vestir...quizás a los niños les llamaba la atención su rostro lleno de hollín en el que contrastaba la blancura de sus dientes y la tierna mirada. Antes, don Antonio Camacho tuvo un carretón tirado por mulas, en el que acarreaba barricas de agua, y todo los utensilios de su trabajo.

            Antonio Camacho fue su nombre...vivió en Aquiles Serdan y Legaspi, allí tenia su taller de herrería...era originario de El Carrizal Baja California...a la luz del fogón se vislumbraba entre las llamas y humos la sonriente y tiznada faz...!Cuánto les gustaba a los niños ver cuando le daba con un palo a la fragua o forja para encender el fogón para realizar su labor!...enllantaba carretas y carretones, así como carruajes, hacia los camones y rayos de madera para las carretas, era el único en su época, que arreglaba las bombas de los molinos de papalote...hacia barras, cuñas, puntas de arado, herraduras para los caballos y todo tipo de herrajes, cuando no había soldadura ni luz eléctrica aquí en La Paz, era un hombre muy competente, un maestro en la rama de la herrería, se las sabía de todas todas, era un mil usos, le hacia ingeniosos aditamentos inventados por él a la fragua así como a su troca, la que traía llena de tilichis que hacia mucho ruido el que se escuchaba por todo el pueblo en aquellas callecitas empedradas de La Paz de antaño.

            ¡Ahí viene el Sordo Camacho!, gritaban con alegría los chamacos del ayer...y el Sordo Camacho se bajaba de la troca cual largo era, y le decían los niños gritando “!Sordo Camacho cuanto ruido hace la troca!”...”!No es verdad, no hace ruido, no oigo nada!”, decía él, pero a los niños les gustaba gritarle a su paso, y el sordo camacho gozoso les seguía el juego, haciendo un ademan con desenfado, diciendoles “yo no oigo nada”. Al Sordo Camacho la gente le había hecho una leyenda...a la luz de los candiles contaban los mayores que el herrero del pueblo tenia mucho dinero...que barras de oro y doblones, perlas, también monedas de plata y quizás era cierto pues fue muy trabajador y al parecer vivía solo. Era el único que arreglaba los molinos de viento y había mas de 1250 molinos en La Paz, por lo que le decían “La Ciudad de Los Molinos de Vientos”...en cada casa había hermosos jardines, inundados de coloridas y perfumadas flores...árboles cargados de frutos, verduras y hortalizas...y la casa que no tenia molino de viento, tenia su propio pozo de agua a cielo abierto,  y se sacaba el vital liquido, a través de una rondanilla con un tambo o balde amarrado con un mecate...también se sacaba el agua con una cigüeña.

            En tiempos de lluvia las familias sudcalifornianas “maneaban” los molinos de viento, y el que no lo hacia sufría serios problemas, y es cuando el sordo Camacho tenían mucho trabajo en su herrería con su fragua. Y la troca llena de tilichis y ruido circulaba por toda La Paz enmarcada con los gritos de los niños “!Sordo Camacho hace mucho ruido la troca!”.

            La brisa del mar, y las cenizas de su fragua, escarcharon sus cabellos...y una aciaga tarde de invierno, la población de La Paz se consterno con la terrible noticia...el Sordo Camacho, tan estimado por los niños y demás gente del pueblo, fue asesinado...encontraron su cuerpo inerte al pie de su fragua...la leyenda que lo rodeaba de que tenia mucho dinero, y un tesoro enterrado, provocó la codicia de unos mozalbetes, y según se cuenta nunca encontraron los malhechores su dinero...este crimen nunca se esclareció...cuenta la leyenda que se cree que su familia encontró el tesoro enterrado al pie de la forja.

            El Sordo Camacho fue un personaje del folklor en La Paz de antaño, muy querido por los niños...”!Sordo Camacho hace mucho ruido la troca!”...”!No es verdad, no hace ruido, no oigo nada!”.


“…Por el placer de Escribir… Recordar y Compartir…”



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