lunes, 7 de enero de 2019

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
“PENSAMIENTOS DE JOSÉ MARTÍ...PRÓSER CUBANO QUE NO DEBIÓ MORIR”.
• José Martí, poeta, ensayista y político nació en Cuba el 28 de enero de 1853...pero su obra no tiene nacionalidad, es un hombre de la América entera.
• Guio la más grande de las guerras revolucionarias cubanas contra el dominio español en 1885...Martí sentó con su pluma vibrante las bases del primer partido revolucionario.
• Murió luchando por la libertad de la patria el 19 de mayo de 1895.
• “YO TENGO UN ESPÍRITU INMORTAL, PORQUE LO SIENTO, PORQUE LO CREO Y PORQUE LO QUIERO”. Así lo dijo el próser cubano.
“Qué bueno fuera que, con ojos seguros los acaudalados del país se diesen a ayudar las verdaderas industrias de México, que no son las imitaciones pálidas, trabajos y contrahechas de industrias extranjeras; sino aquellas nacidas del propio suelo que ni para nacer ni para vivir necesitan pedir prestado el alimento a pueblos lejanos, sino que trabajan de cerca e inmediatamente los productos propios”... (José Martí, La América, New York, Junio de 1883.
El destacado intelectual y luchador social dijo en tierras mexicanas.
“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador, pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron”. (José Martí, El Federalista, 05 de Mayo de 1876.
“Es hora de pensar....pensar espanta, cuando se tiene el alma en la garganta... ¡Oh sueño de los pobres!...los ignorados héroes de la vida....los que han solo en la ruta sin medida, cielo negro, sol puesto, aguas salobres, ellos tienen las canas en la frente, la noche del amor en la memoria y en la faz una lágrima caliente y un frío cadáver por historia”.
“Oh México querido!, ¡oh México adorado!...ve los peligros que te cercan, oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti...por el norte un vecino avieso se cuaja...por el sur tú te ordenarás...tu entenderás....tú te guiarás....yo habré muerto...!Oh México por defenderte y amarte!, pero si tus manos flaqueasen, y no fueras digno de tu deber continental yo lloraría debajo de la tierra, con lágrimas, que serían velas de hierro para lanzas, como a un hijo clavado en su ataúd...que ve como un gusano le come a la madre las entrañas.
...México crece, ha de crecer para la defensa, cuando sus vecinos crecen para la codicia”.
José Martí era el alma de un pueblo, y su consciencia era una independencia encerrada en el alma de un patriota.
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
“PENSAMIENTOS DE JOSÉ MARTÍ...PRÓSER CUBANO QUE NO DEBIÓ MORIR”.
• José Martí, poeta, ensayista y político nació en Cuba el 28 de enero de 1853...pero su obra no tiene nacionalidad, es un hombre de la América entera.
• Guio la más grande de las guerras revolucionarias cubanas contra el dominio español en 1885...Martí sentó con su pluma vibrante las bases del primer partido revolucionario.
• Murió luchando por la libertad de la patria el 19 de mayo de 1895.
• “YO TENGO UN ESPÍRITU INMORTAL, PORQUE LO SIENTO, PORQUE LO CREO Y PORQUE LO QUIERO”. Así lo dijo el próser cubano.
“Qué bueno fuera que, con ojos seguros los acaudalados del país se diesen a ayudar las verdaderas industrias de México, que no son las imitaciones pálidas, trabajos y contrahechas de industrias extranjeras; sino aquellas nacidas del propio suelo que ni para nacer ni para vivir necesitan pedir prestado el alimento a pueblos lejanos, sino que trabajan de cerca e inmediatamente los productos propios”... (José Martí, La América, New York, Junio de 1883.
El destacado intelectual y luchador social dijo en tierras mexicanas.
“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador, pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron”. (José Martí, El Federalista, 05 de Mayo de 1876.
“Es hora de pensar....pensar espanta, cuando se tiene el alma en la garganta... ¡Oh sueño de los pobres!...los ignorados héroes de la vida....los que han solo en la ruta sin medida, cielo negro, sol puesto, aguas salobres, ellos tienen las canas en la frente, la noche del amor en la memoria y en la faz una lágrima caliente y un frío cadáver por historia”.
“Oh México querido!, ¡oh México adorado!...ve los peligros que te cercan, oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti...por el norte un vecino avieso se cuaja...por el sur tú te ordenarás...tu entenderás....tú te guiarás....yo habré muerto...!Oh México por defenderte y amarte!, pero si tus manos flaqueasen, y no fueras digno de tu deber continental yo lloraría debajo de la tierra, con lágrimas, que serían velas de hierro para lanzas, como a un hijo clavado en su ataúd...que ve como un gusano le come a la madre las entrañas.
...México crece, ha de crecer para la defensa, cuando sus vecinos crecen para la codicia”.
José Martí era el alma de un pueblo, y su consciencia era una independencia encerrada en el alma de un patriota.
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
“PENSAMIENTOS DE JOSÉ MARTÍ...PRÓSER CUBANO QUE NO DEBIÓ MORIR”.
• José Martí, poeta, ensayista y político nació en Cuba el 28 de enero de 1853...pero su obra no tiene nacionalidad, es un hombre de la América entera.
• Guio la más grande de las guerras revolucionarias cubanas contra el dominio español en 1885...Martí sentó con su pluma vibrante las bases del primer partido revolucionario.
• Murió luchando por la libertad de la patria el 19 de mayo de 1895.
• “YO TENGO UN ESPÍRITU INMORTAL, PORQUE LO SIENTO, PORQUE LO CREO Y PORQUE LO QUIERO”. Así lo dijo el próser cubano.
“Qué bueno fuera que, con ojos seguros los acaudalados del país se diesen a ayudar las verdaderas industrias de México, que no son las imitaciones pálidas, trabajos y contrahechas de industrias extranjeras; sino aquellas nacidas del propio suelo que ni para nacer ni para vivir necesitan pedir prestado el alimento a pueblos lejanos, sino que trabajan de cerca e inmediatamente los productos propios”... (José Martí, La América, New York, Junio de 1883.
El destacado intelectual y luchador social dijo en tierras mexicanas.
“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador, pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron”. (José Martí, El Federalista, 05 de Mayo de 1876.
“Es hora de pensar....pensar espanta, cuando se tiene el alma en la garganta... ¡Oh sueño de los pobres!...los ignorados héroes de la vida....los que han solo en la ruta sin medida, cielo negro, sol puesto, aguas salobres, ellos tienen las canas en la frente, la noche del amor en la memoria y en la faz una lágrima caliente y un frío cadáver por historia”.
“Oh México querido!, ¡oh México adorado!...ve los peligros que te cercan, oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti...por el norte un vecino avieso se cuaja...por el sur tú te ordenarás...tu entenderás....tú te guiarás....yo habré muerto...!Oh México por defenderte y amarte!, pero si tus manos flaqueasen, y no fueras digno de tu deber continental yo lloraría debajo de la tierra, con lágrimas, que serían velas de hierro para lanzas, como a un hijo clavado en su ataúd...que ve como un gusano le come a la madre las entrañas.
...México crece, ha de crecer para la defensa, cuando sus vecinos crecen para la codicia”.
José Martí era el alma de un pueblo, y su consciencia era una independencia encerrada en el alma de un patriota.
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LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA. ALCARÁZ
“ENLACE RELIGIOSO DE ORALIA GUADALUPE ANGULO LUCERO...Y CRUZ ANTONIO GONZALEZ ANGULO”.
• POR PARECERME VALIOSO EN SU CARÁCTER CULTURAL E INFORMATIVO, VUELVO A PUBLICAR ESTA CRÓNICA..
DELEGACION DE LAS POCITAS, BAJA CALIFORNIA SUR. La distinguida señorita Oralia Guadalupe Angulo Lucero, del rancho San Francisco de Lance, radiante de felicidad, conducida orgullosamente del brazo de su señor padre Don Salomón Angulo, llegó a su más bella cita de amor a la capilla de San Antonio, el anterior sábado 27 de mayo, donde de hinojos, junto al altar, con gran devoción la esperaba para ser desposada, el joven Cruz Antonio Gonzalez Angulo, del rancho La Herradura; donde mediante emotiva ceremonia religiosa impartida por el reverendo padre Comboniano Juan Jordani, unieron sus vidas con los vínculos sagrados del matrimonio.
Esa cálida tarde del mes de mayo en la capilla San Antonio, la que lució abarrotada de gente, y muy adornada, precedieron el cortejo de honor de la linda novia de albos ropajes, de níveos encajes y tela de raso bordado en chaquira; sus padres: Don Salomón Angulo y doña Herminia Lucero de Angulo; así como los padres del novio: don Cruz Gonzalez Hirales y Alejandrina Angulo de Gonzalez. Padrinos de velación; Manuel Ventura Angulo Murillo, y Sonia López de Angulo. De lazo: Anastacio Polo Hirales y Margarita de Polo. De Arras: la distinguida señorita María Gonzalez. De anillos: Armida Marrufo; y los simpáticos pajecitos arroceros Angélica y Gregorio Cadena; quienes junto con todos los allí presentes, familiares y amigos unieron sus plegarias al creador por la felicidad en su futuro hogar de estos jóvenes Oralia Guadalupe y Cruz Antonio.
Al término de la importante ceremonia religiosa, en el atrio de la iglesia los nuevos esposos fueron recibidos bajo una abundante lluvia de arroz, felicitaciones y abrazos, por parte de toda la gente de Las Pocitas y rancherías aledañas. Luego, Oralia Guadalupe y Cruz Antonio fueron transportados en el vehículo de sus amigos muy estimados don Oscar López Arvizu y su apreciable esposa, Alicia de López, al pintoresco rancho San Francisco de Lance, domicilio de los padres de la feliz novia, al kilómetro 124 al norte de la capital de Estado, quienes fueron seguidos de unas pitaderas altisonantes por una procesión de varias decenas de vehículos llenos de gente, donde se les ofreció a los recién casados, exquisito banquete de bodas, consistiendo en sabrosa barbacoa de vaquilla, al estilo de los rancheros sudcalifornianos, acompañada de frijolitos puercos y ensaladas, así como de bebida refrescantes.
En el marco de un bello atardecer campirano, donde los rayos del sol se perdían entre los cactus silenciosos que clamaban en imploración perpetua unas gotas de lluvia, y de los acordes de la marcha nupcial amenizado por prestigiado conjunto de la localidad, Oralia Guadalupe y Cruz Antonio arribaron al rancho San Francisco de Lance donde ya los esperaban una multitud de amigos y familiares procedentes de los ranchos aledaños: Dos de abril, corral falso, la soledad, agua del medio, agua amarga, el cantil, las tinajitas, la fortuna, agua de san Ramón, San Ramón, San Fermín, San Hilario, San Venancio, San Pedro, San José de Comondú, del kilómetro 96, familia Flores Alvarez, la Piedrona, la piedrita, El Tepetate, la Huerta, y el Choyal, entre otras familias que asistieron también de esta capital de La Paz, de Chametla y El Centenario.
En el amplio y fresco corredor, muy adornado por cierto, donde en sus horcones pendían las jaulas de un hermoso zenzontle y una hermosa calandria, lucía el enorme pastel de bodas de once pisos muy decorado...en la cocina construía de palo trabado, adobe y techumbre de palma, de sus grandes y encaladas hornillas, escapaban exquisitos olores a barbacoa, chocolate y demás platillos que golpeaban la nariz de los centenares de gentes que bailaban alegremente al compás de bonitos y tradicionales corridos como el cabo fierro, entre otros, y demás música del momento, amenizada por moderno conjunto; después de que los recién casados protagonizaron el vals, y bonitas tradiciones y costumbres en esa noche de bodas que hicieron la alegría de hermosas jóvencitas que como flores silvestres adornan campos y serranías, así como disfrutaron también apuestos jovencitos estos juegos.
En aquel ambiente tan familiar, se sentía el calor humano y sincero de nuestras gentes del campo, tan limpios por dentro y por fuera, ¡y tan dignos!...que con esa sencillez que los distingue, expresan lo que sienten. Con una resignación y valentía con que están acostumbrados desde sus ancestros a Hacerle frente con una sonrisa, lo mismo a los tiempos buenos que malos, al verlos tan contentos, a todos como a una gran familia, pensé, admirándolos aún más ¡que gente deveras!, que ni por un instante dan a demostrar los malos momentos que están pasando todos los rancheros sudcalifornianos con los estragos de la fuerte sequía ya que no les ha llovido por años.
Aquella obscura noche, en el rancho San Francisco de Lance, varios centenares de sombreros blanqueaban en las penumbras...el cenzontle y la calandria en el corredor estaban desvelados...la música continuaba, y la gente de cuerpos palpitantes muy contentas bailaban...por pista no había problema...bajo la lápida celeste tachonada de estrellas, el rítmico taconeo de los ondulantes cuerpos se escuchaba...confundiéndose con el canto del grillo, de la lechuza, y el aullar del viento. Emprendimos el regreso a nuestro lugar de origen, dejando a nuestras espaldas aquella alegría y las notas musicales las llevaba el viento perdiéndose entre los polvorientos y pedregosos caminos por montes y serranías.
Por el placer de escribir…Recordar…Y. Compartir...
..Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en los principales medios de comunicación masivos escritos y electrónicos en La Paz...
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA
“EL APOSTOL DE DIOS EN LA TIERRA...MONSEÑOR JUAN LUIS GEORDANI NANA...EL SANTO DE SUDCALIFORNIA...GOZA DE LA GLORIA ETERNA.”… DIECIOCHO AÑOS DE SU PARTIDA…
• Nació en vísperas de primavera el 20 de marzo de 1903
• El 8 de enero de 2001 expiró en la ciudad de La Paz B.C.S
• Su cuerpo descansa a los pies del Santísimo Sacramento, su gran amor… en la Catedral de nuestra Señora de La Paz, B.C.S.
...Era un dulce viejecito de tierno mirar, que penetraba hasta el fondo del alma...quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y tratarlo, difícilmente le vamos a olvidar...monseñor Juan Luis Geordani Nana, quién vivirá eternamente en la mente de todo ser viviente que estuvo cerca de él, y conmoverá las fibras más sensibles del corazón encaminadas positivamente para hacer un alto en nuestras vidas, y reflexionar tratando de seguir el ejemplo de la vida pura y luminosa que nos dejó este santo varón que Dios nos dio la oportunidad de tenerlo entre nosotros.
Monseñor Geordani, fue la imagen misma de la humildad, la sencillez y la bondad...ataviado con su humilde hábito, su crucifijo, un morralito conteniendo una botellita de agua y algún mendrugo de pan...al canto del gallo, salía por valles y serranías inspirado por la gloria de Dios a predicar el sermón de la montaña...en el marco del alegre trino de los pájaros canores, el azul de su mirada contemplativa se gozaba maravillado de la naturaleza donde el creador se manifestaba...en la tierra húmeda por el rocío mañanero, iban quedando plasmadas las huellas de sus sandalias, de quien paso a paso, dejando a jirones quizás el hábito entre las zarzas, musitando una oración, acortaba distancias, tocando de puerta en puerta para llevar la palabra de Dios, alientos y el fortalecimiento espiritual a las almas más necesitadas que habitan los lugares más alejados de la sierra; las rancherías de la Delegación de Los dolores, principalmente en su amada tierra que él adoptó, LAS POCITAS... “Ustedes no me eligieron a mi...fui yo quien los eligió a ustedes”, como dijera San Juan en el salmo 1516.
Monseñor Geordani, provenía de una familia santa, profundamente cristiana. Nació en vísperas de primavera el 20 de marzo de 1903 en el pueblo de Lanzada, Sondrio, Italia. Sus padres fueron Geovani Geordani y María Teresa Nana, cariñosamente llamada “Teresín”, a quienes Dios los premio con 8 hijos más. 3 hermanas del padre Geordani fueron religiosas como resultado de una educación de una familia que tuvo siempre como primera figura al señor del Universo. Un hermano de Teresín, Ermanno, fue misionero en la India. Como la mayoría de las mujeres de los pueblecitos de Los Alpes, la afortunada madre del padre Geordani, Teresín, empezó siendo pastora, para después además de amorosa madre, saber hacer mil cosas; cocinera, costurera, peinadora, enfermera, pero sobre todo, educadora. Toda su vida estuvo ayudando a las misiones. Teresín, una gran mujer con alma de misionera, murió el Día de su santo, el Día de Santa Teresa, el 15 de Octubre de 1979 a la edad de 101 años.
El joven Geordani ingresó a formar parte de la congregación comboniana el 1 de Noviembre de 1926, a los 20 años de edad. Se consagró como sacerdote hace 87 años, el 22 de Marzo de 1931, a los 25 años de edad, quedándose en Italia encargado de varios seminarios hasta 1936. Los terribles años de la Segunda Guerra Mundial se aproximaban. Benito Mousseline y su movimiento fascista se apoderaban de Italia. Todo se militarizaba y se buscaba la gloria del antiguo imperio romano. El misionero Geordani permaneció en Etiopía hasta 1941. Cuando pasó a Kenya como capellán militar, allí fue hecho prisionero de guerra. En 1947, pudo regresar a Italia para trabajar en promoción misionera, y en los seminarios hasta 1955, en que se trasladó a España. En 1957, a los 51 años de edad, llega por primera vez a México, desde entonces permanece en el antiguo territorio y ahora Estado de Baja California Sur.
En ese año de 1958, la santa sede separa a Baja California Sur de la diócesis de Tijuana y la convierte en prefectura apostólica nombrando a Monseñor Geordani como primer titular en funciones de Obispo. Los misioneros son eternos jóvenes y constructores de la fe, y monseñor Geordani empieza desde 1959 el proyecto para la construcción de un seminario en La Paz, lo cual logró hasta 1962 cuando se inicia la construcción del Seminario del Corazón de Jesús, en cuya construcción fue muy importante la presencia del hermano Arsenio Ferrari. El seminario empezó a dar sus frutos, y el 15 de agosto de 1975 se ordena el primer sacerdote, un joven del Valle de Santo Domingo, Arturo García Hernández. El 11 de marzo de 1976, la prefectura de La Paz se convierte en vicariato apostólico y es nombrado por el Papa Pablo VI el excelentísimo señor Obispo Doctor Gilberto Balbuena Sánchez.
Monseñor Geordani, campeón de la oración, la modestia, la sencillez, la obediencia, y la entrega, se retira a su amada tierra LAS POCITAS para atender a los últimos californios, los serranos, a esos hermanos nuestros que se aferran a una tierra árida y difícil, y quienes han sostenido siempre la mexicanidad de esta región peninsular. Con un profundo amor y dedicación a sus ovejas, el ya anciano pastor siguió su labor de catequesis formando comunidades, construyendo capillas, publicando pequeños periódicos que llegaban a los lugares más aislados y necesitados con un lenguaje sencillo evangelizando con la palabra hablada y escrita. Primero fundó el periódico EL GUERIVO, nombre de un pájaro de hermoso canto; “EL SERRANO” en homenaje a esos esforzados hombres de las montañas peninsulares a quien amo tanto. En 1996, monseñor Geordani fue a Roma la ceremonia de beatificación de monseñor Comboni, fundador de los misioneros combonianos, el 17 de Marzo de ese año y en una pequeña y modesta iglesia de Verona, Italia, celebró con una misa sus 90 años, para luego regresar rápidamente a su amada tierra peninsular.
Las bellezas de su provincia de Como, con su hermoso lago allá en la lejana Italia, las montañas cubiertas de nieve en el invierno y de bonitos bosques alpinos, su familia, todo dejó monseñor Geordani para dedicarse al servicio de Cristo derramando amor a raudales con su incansable generosidad por la tierra sudcaliforniana; su tierra, LAS POCITAS, capital de su imperio espiritual, que tanto amó y dejó todo lo que tenía: su vida misma.
Monseñor Geordani es un santo, decían las gentes de Las pocitas y sus alrededores. Una vez que anduve por allí tuve la dicha de platicar con él y sentí esa paz que tenía la virtud de transmitir, desde entonces me robó el corazón admiración y respeto. A través del tiempo, he preguntado a distintas personas sobre él y su salud y he tenido algunos testimonios. En el rancho Santa clara, lo aman y veneran tanto. Dicen que cuando el santo padre los ha visitado, y en otros ranchos también, le brindan algún alimento y que él, discretamente, por debajo de la mesa entre el mantel y el hábito, les da a los niños los taquitos que el debería de comerse. La señora Reyes Espinosa, dijo que una vez le llevaron a bautizar una niña de familia sordomudos, y que él sin saber de donde procedía la niña, la tomó en sus brazos, con su dedo se sacó saliva de su boca y le puso la señal de la cruz en los oídos y en la boca, diciendo: “PARA QUE OIGA Y PARA QUE HABLE”, y ante el asombro de la familia, la niña no salió sordomuda como los demás.
Su vida, dicen, fue de una austeridad que admiraban. Se desprendió de todo lo material porque no le hacía falta para vivir, estaba con la bendición de Dios. En otra ocasión, dicen, que la gente de Las pocitas, desesperada porque no tenían agua, fue con el padre Geordani a quejarse y él les dijo señalando con su santa mano “escarben allí” y así lo hicieron y salió agua. Otro testimonio que dice la vox populi es que una religiosa padecía ataques epilépticos y el padre, orando, le dijo “Ya no sufrirás más este mal” y la madre no volvió a sufrir más este mal. Son incontables los testimonios sobre este santo varón monseñor Geordani Nana, quien ante la pena de todos los habitantes de esta tierra, duerme el sueño eterno desde el anterior 8 de Enero del año 2001. Sus restos mortales fueron sepultados al pie de la Eucaristía en el altar de la Parroquia de Nuestra Señora de La Paz en medio de una multitud de llantos, rezos y aplausos, a las doce del día del 10 de Enero en el marco de la misa oficiada por sacerdotes católicos encabezados por los Obispos Gilberto Balbuena Sánchez y Braulio Rafael León Villegas quienes viajaron para asistir a los funerales de monseñor Geordani Obispo emérito de los sudcalifornianos y quien quedó sepultado junto al primer Obispo de La Paz, el excelentísimo señor Juan Francisco Escalante y Moreno, quien puso la primera piedra para la construcción de esta parroquia el 06 de Octubre de 1861.
…El 8 de enero de 2001 expiró en la ciudad de La Paz B.C.S… Participó como padre conciliar en el concilio vaticano II.
…La república Italiana le otorgó el reconocimiento al mérito “CABALIERE DE ITALIA”…
…Su cuerpo descansa a los pies del Santísimo Sacramento, su gran amor… en la Catedral de nuestra Señora de La Paz, B.C.S. rodeado del pueblo al que ofrendó su vida…
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“EL COCIDO DE HUESO DE RES, Y LAS ALBONDIGAS...FUERON PLATILLOS TRADICIONES EN LA PAZ”.

* PARA QUE QUEDE SABROSO Y NUTRITIVO, SE PONEN A COCER CHAMORRO, (O HUESO BLANCO O DE TUETANO, COMO LO CONOZCA), CORVAS Y COCOCHUELA, CON GARBANZO O NIZTAMAL

• COCIDO DE HUESO DE COLITAS CON ESPINAZO: (CON FRIJOL O GARBANZO)

• AMBOS COCIDOS LLEVAN LAS VEDURAS: CALABAZA DE CASCO, CHAYOTE, ELOTE, EJOTES, REPOLLO, CAMOTE, ZANAHORIA, PAPA, CEBOLLITAS, CILANTRO, CHILE VERDE Y TOMATE

* SE SIRVE CON LIMONES O NARANJA AGRIA, ACOMPAÑADO DE ARROZ COLORADO


Antiguamente en La Paz...entre aquellos ruidos tan propios de la época, alrededor de las 11 de la mañana, en la mayoría de los hogares sudcalifornianos en las encaladas hornillas, al crepitar de los tizones hervían las ollas del tradicional “cocido de hueso de res” para el “almuerzo”, inundando aquel ambiente de exquisitos aromas... era la comida acostumbrada del pobre, y del menos pobre también... ahora comer cocido es un lujo.

Al canto del gallo...las mujeres en el ayer, después de barrer y regar los frentes de sus casas bajo la lapida celeste tachonado de estrellas...entre efluvios de perfumadas flores y tierra mojada...hombres y mujeres transitaban presurosos las polvorientas callecitas de La Paz rumbo al antiguo Mercado Madero, punto de reunión de la gente de todos los niveles sociales ya que todos nos conocíamos, y donde el baratero cumbre a todo pulmón pregonaba sus mercancías escuchándose de puerta a puerta del mismo mercado...o se dirigían también a las pocas carnicerías del pueblo, para comprar la carne y el hueso diario para elaborar el exquisito y tradicional “cocido de res”...el que no debía faltar en la mesa de las familias Sudcalifornianas...al primer pitido de la Tenería o de la Industrial, las gentes caminaban de regreso a sus hogares por el malecón, o diversas calles de La paz con los colgajos de carnes y huesos ensartados en un cogollo de palma, seguido de los perros...entre el alegre graznar de pelicanos y gaviotas al vaivén de las olas y susurrantes palmeras, de aquellos amaneceres de La Paz antigua.

Grandes colas se formaban en las carnicerías de antaño y en el antiguo Mercado Madero...algunas carnicerías del recuerdo...Don Placido Cota, Luciano Geraldo, Federico Cota, el Bonito y Don Federico Alvarez, Don Antonio Amador, Don Manuel y Raymundo Carballo, Don José Amao, Don Esteban Talamantes, Don Gilito Arriola, entre otros que escapan a la memoria, quienes a golpe de machete sobre un tronco quebraban los huesos, y a las carnes aquellos cortes que hacían...el espinazo, costilla, cuadril, eran hueso especial para cocerlo con frijol o garbanzo...la corva o el hueso de tuétano se cocía con garbanzo o con pozole de maíz...así como las costillas y las arpitas asadas, además de las agujas, las que se acompañaban de frijolitos caldudos y un molcajete de salsa de tomates y chiles güeritos tatemados en las brasas. Cuando las costillas y la arpita no eran asadas, las hacían en caldo, o guisadas con garbanzo o chile colorado, entre otros guisados.

En las madrugaditas de aquella Paz dormida en el antiguo mercado Madero entre aquellos aromas a café de grano y pan calientito la gente se abría paso entre empujones y codazos por adquirir la mejor carne así como huesos, el hígado, el menudo y la cabeza, las que eran oro molido; y el carnicero se molestaba diciendo “!nomás un hígado tiene la vaca!”...aquella gritería que se escuchaba...enmarcada con afiladas de cuchillo y golpe de machete al cortar el hueso...el arrastre de cajas de frutas y verduras y el estira y afloja de precios de los clientes en los puestos..”!dos kilos de sobaco para asar!”, “!a mi me da el menudo!”, “!...yo quiero pulpa negra para albóndigas!”, “!al día o carne fresada para las empanadas!”, “!carne de pecho para los tamales y el picadillo!”, “!lomo de adentro y lomo de afuera!” ...”diezmillo, pulpa del plátano o del gusano!” “!huesos de cuadril, de colita y espinazo!”, “!cochola, corva y hueso blanco!”. La carne tenía que venderse toda, porque mataban una res nada más en cada carnicería, y como no había refrigeradores, la que llegaba a quedar la ponían a secar para la machaca. Que sabrosa era aquella carne del ayer!, las vacas andaban contentas, no se usaban las vacunas, estas hacían ejercicio, no estaban encerradas, corrían por las praderas de nuestro suelo peninsular y se alimentaban de la pastura del campo y remataban con damiana, orégano y jojoba, por que antes, llovía mas que ahora quizás por eso la manteca de pella de res para las gorditas doraditas con café negro sabían mas sabrosas, así como las tortillas de harina con manteca de res las que tenían que comerse calientitas y los chicharrones de res guisados con chile güerito, tomate, cebollita y cilantro también eran muy buenos. Los carniceros regalaban la manteca de res para los chicharrones, y a veces los chicharrones los daban a puños, de pilón.

“El cocido de huesos de res, era quizás la comida más popular, económica y sustanciosa...las verduras, algunas se cultivaban en los huertos familiares, regados con agua de pozo, o se le compraban, aprovechando la humedad del agua de los lavaderos donde se sembraba: nopales, maíz, frijol, cilantro, calabaza, cebollitas, tomates, camotes, entre otras verduras, así como plantas medicinales, albahaca, yerbabuena, romero y ruda las que no debían de faltar en el hogar”. La francesa Gaume, de gratos recuerdos en La Paz, por su bondad, era tanta la cosecha de verduras que levantaba en sus huertos en los planes, la que exportaba vía aérea y la que sobraba la repartía entre la gente del pueblo. Los dompes, y carros de redilas se paraban en las esquinas pregonando, llamando a la gente para que fueran por verdura gratuita, y la chamacada, señores, señoras y hasta los abuelitos corrían con costales, cajas, carretillas, canastas o botes para que los llenaras de: ejotes, calabacitas de olan, chile verde california, elotes, cebollitas y tomates.

Aquellos olores a cocido de hueso de res que salían de las casas al paso de la gente...cuando los niños salían felices de la escuela ya los esperaba en su hogar con una olla de cocido de corva, de cocochola y tuétano con todos sus menesteres, como decía la abuelita, “este cocido esta como para levantar a un muerto”. En la lumbreante y encalada hornilla los tizones crepitaban...y la amorosa madre, en el primer hervor del cocido, la espuma le quitaba...luego le echaba dos cabezas de ajo, una cebolla morada, por que en ese tiempo no se veía mucho la cebolla blanca, luego le ponía un chile verde al que le quitaba la puntita y luego le echaba el garbanzo previamente remojados, y en algunos casos con los hollejos, por que así era mas sabroso. Y también con pozole, y mientras aquellos huesos hervían hasta que se les desprendía la carne, se preparaba la verdura que le pondrían: calabaza de olan, aarotas, o cegualcas, por que la calabacita no se conocía,, repollo, ejotes amarrados en un mazo, zanahoria, elote, camote, papa, cebollita verde, tomate y un puñado de cilantro verde y flor de calabaza . El apio, la coliflor y el chayote no se recuerdan en esa época. ¡Quedaba un cocido tan exquisito! El que se acompañaba de un cazuelón de sopa de arroz coloradito o blanco, tortillas hechas a mano de masa de nixtamal hinchadas como un sapo por que ni la prensa se conocía.

El cocido de hueso de res no debía de faltar en los hogares sudcalifornianos ..Y cuando la gente se enfadaba de comer cocido, de todos modos cocían los huesos y con el caldo hacían la sopa aguada o arroz y la carne del hueso la guisaban con chile colorado, aceitunas, papas y pasas y que rico guisado quedaba, total era la misma gata nada más que revolcada. En aquella época no se conocía el cubito de pollo, se guisaba mas nutritivo y sabroso con el propio caldo de huesos o de las carnes de la res o caldo de gallina incluso, en algunas casas vendían ollitas de caldo de gallina o hueso para ponerle a la sopa de arroz, la daban a 25 centavos...en la casa del Quilallo donde vendían caldo de gallina, tenían un chango muy travieso que siempre estaba tronando cacahuates o comiendo plátanos y les tiraba las cascaras de plátano a los niños. También con el talismán y en la lonchería de don Conrado vendían caldo de gallina para el arroz o sopa. Y quien no recuerda el cocido de hueso de espinazo y colita oreado con frijol?...o de huesos con polillas...

...a la hora del “almuerzo” entre aquellos ruidos propios de la época en La Paz, o era cocido o albóndigas...ya fueran de res, de venado, de liebre, o de pescado, y pescado de primera, el especial para albóndigas es el pargo colorado, la palometa, dorado, o el agujón que ahora le dicen marlín...en la actualidad el cocido bien hecho con todos sus ingredientes es un lujo comerlo...en el ayer, la gente caminaba de regreso al hogar con un colgaje de carne y huesos ensartados en cogollos de palma, seguidas de los perros, y a estos, ni cuidado les daba..

..y en los evocadores amaneceres de la paz aquella. La gente muy contenta, morral de ixtle bajo el brazo, o canasta tejida de cogollo de palma, de las que surgían de las industriosas manos de las hermanas Jordán Camacho, muy contentas caminaban por la empedradas y polvorientas callecitas de aquella Paz, aún dormida. Rumbo al antiguo mercado Madero, y algunas otras carnicerías..

..Por el placer de escribir…Recordar..Y..Compartir..

miércoles, 19 de diciembre de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ALCARÀZ
“UN HERMOSO CUENTO DE NAVIDAD LA LEYENDA DE LA FLOR DE NOCHE BUENA”.
En un poblado alejado de la ciudad, vivía una linda niña campesina llamada Margarita...era tan dulce, tan noble y buena, que todos quienes la conocían quedaban cautivados con su encanto...Margarita era la más pequeña de una numerosa familia compuesta por ocho hijos.
Cuenta la leyenda que un día de crudo invierno en que el viento helado de la tarde anunciaba la llegada de noche buena...la cabaña de troncos y techumbre de palmas donde Margarita vivía felizmente con sus padres, abuelos y hermanos, ésta se iba cubriendo de fina escarcha y dentro de ella la niña y demás hermanos encantados escuchaban de los mayores alrededor de las encaladas hornillas y al calor de los lumbreantes tizones, la historia bíblica del nacimiento del niño Jesús mientras su abuela y su madre freían exquisitos buñuelos como era la costumbre.
Cuentan los mayores que ese día a Margarita le surgió la inquietud por llevar un presente a ese encantador niño que siempre estaba rodeado de ángeles muy bellos, y que tantas veces embelesada había contemplado en la iglesia de su pueblo. Fue así como la niña decidió asistir a la misa de gallo la cual se realizaría a la media noche de aquel 24 de Diciembre, día del nacimiento de Jesús en la tierra. Pero de pronto, la niña se puso muy triste viendo sin mirar, los crepitantes tizones encendidos pensando...”pero que obsequio puedo darle al niño si soy tan pobre y mis padres no tienen para comprarle algo”. Sin que la niña se diera cuenta, unos ángeles la observaban y al notar que margarita tenía un deseo muy grande, decidieron ayudarla.
En ese momento, los ángeles decidieron aparecerse ante ella: “hermosa niña, en el campo encontrarás algunas semillas, tómalas, y llévalas inmediatamente a la catedral y entonces notaras algo extraordinario”...la pequeña agradeció a los angelitos su ayuda y sin perder tiempo corrió rumbo al bosque, recogió las semillas y presurosa las llevo a la catedral como los Ángeles bienhechores le habían indicado...
Cuando margarita llego a la iglesia pudo notar que todos los habitantes del poblado se habían reunido en el templo llevando sus mejores regalos al niño Jesús, y al voltear a ver lo que la niña llevaba en sus manitas, comenzaron a reírse de ella: pues pensaban que era ridículo ofrecer una simple semilla al niño Dios. Margarita sin tomar en cuenta las burlas, y siguiendo el consejo de los Ángeles siguió adelante hasta llegar al altar en donde se encontraba el niño Dios y coloco frente a el las semillas.
Enseguida, todos los vecinos del pueblo que allí se encontraban, y que momentos antes de la niña se burlaban por el humilde regalo que llevaban, dieron gritos de asombro, durante la misa de gallo. Pues las semillas empezaron a crecer, le fueron saliendo grandes tallos verdes, de los que comenzaron a brotar hermosas flores rojas y blancas salpicadas de un mágico brillo y esplendor. La misa se suspendió...los fieles se arrodillaron, la niña muy emocionada decidió cortar una de las flores de color blanco, de la cual manó ríos de leche y luego cortó una flor roja de la cual salió sangre. Con ambas flores en sus manos margarita se acerco a las imágenes y ofreció las flores al niño Dios.
De pronto, se le aparecieron los Ángeles a la niña y le pidieron que se acercara. Ella así lo hizo sin miedo alguno, entonces uno de ellos la alzo y la llevaron al bosque de donde había tomado las semillas...y cuentan la leyenda que al depositar los Ángeles a margarita en la tierra, como por arte de magia florecieron una inmensidad de flores blancas y rojas y margarita las llamo Nochebuena porque nacieron milagrosamente en la noche buena, inundando aquel bosque de hermosura...y fue así como nació la hermosa flor nochebuena que llena de colorido y alegría los hogares en estas festividades decembrinas.
….Y DE SUS PEQUEÑAS MANOS LAS SEMILLAS IBAN CALLENDO, SURGIENDO HERMOSAS FLORES , Y MARGARITA LAS LLAMÓ NOCHE BUENA..
..Por el placer de escribir…Recordar...Y. Compartir...
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ALCARÀZ
“LA NIÑA DE LOS FOSFOROS”.
De: Han Christian Andersen.
¡Que frío tan atroz!. Caía la nieve, la noche se venía encima. Era el día de nochebuena. En medio del frío y de la obscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnutridos.
Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado; tan grandes que la niña las perdió al apresurarse al atravesar la calle para que no la atropellasen dos carruajes que iban en direcciones opuestas.
La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día, ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un centavo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos.
Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.
Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; con todos los fósforos y sin una sola moneda, su madrastra la maltrataría, y además, en su casa hacía también mucho frío.
Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con una furia aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah!, ¡Cuanto placer le causaría calentarse con una cerillita!, ¡si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos!.
Sacó una, ¡rich!, ¡cómo alumbraba y cómo ardía!, despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando rodeó su mano ¡Que luz tan hermosa!, creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada de bolsas y cubierta con una latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!.
Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piecesitos para calentarlos también; más la llama se apagó, ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla.
Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y el lugar donde la luz cayó sobre la pared se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en la que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente, con finas porcelanas y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa!, ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piecesitos. Pero la segunda cerilla se apagó y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.
Encendió un nuevo fósforo, creyó entonces verse sentada cerca de un magnifico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios.
Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y muchachas parecían moverse y sonreír a la niña, ésta, embelesada, levantó entonces las dos manos y el fósforo se apagó. Toda las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo. “Esto quiere decir que alguien ha muerto” – pensó la niña- porque su abuelita, que era la única que había sido buena con ella, pero ya no existía, le había dicho muchas veces “Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios”.
Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.
¡Abuelita!, gritó la niña, ¡llévame contigo! ¡cuando se apague el fósforo sé muy bien que ya no te veré ahí!, ¡desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!.
Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad visible. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña en medio de la luz hasta un sitio elevado, que allí no hace frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios.
¡Muerta, muerta de frío en la nochebuena! El sol iluminó aquel ser sentado allí con las cajas de cerillas de las cuales una había ardido por completo. - ¡Ha querido calentarse la pobrecita!, dijo uno.
Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto ni en medio de qué esplendor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
……Por el placer de escribir…recordar…y compartir…
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