miércoles, 10 de mayo de 2017

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“LA MADRE...ES LA SONRISA DE DIOS EN LA TIERRA...NOVIA, ESPOSA, MADRE Y TIERNA ABUELA...DULCE SER CREADOR DE VIDA”.


         Todas las madrecitas mexicanas, vivas o ausentes, son festejadas el 10 de Mayo de cada año en todo el país. El origen de este festejo se inició en el Norte de Estados Unidos en una iglesia evangélica; fue ahí  donde se festejó por primera vez en el mundo a la madre. Y en México, se inició en 1922 la iniciativa de festejar a las madrecitas fue del periodista Don Rafael Alducín, importante hombre de letras. Instituyendo el 10 de mayo para el festejo de todas las madrecitas mexicanas. ¡Muchas felicidades para todas ellas!

         La madre joven, la madre adulta, la madre anciana, todas las madrecitas del universo tienen algo de Dios por la inmensidad de su amor y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados...es una mujer, que siendo joven tiene la reflexión de una anciana...y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud...es una mujer que si es ignorante, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños...es una mujer que siendo pobre, se satisface con la felicidad de sus seres queridos y aun de los demás, y siendo rica, daría con gusto sus tesoros por no sufrir la ingratitud de los demás...una mujer que siendo vigorosa se estremece con el lamento de un niño, y siendo débil se revista a veces con la bravura del león.

         La madre, es una mujer que mientras vive pocos la sabemos valorar porque a su lado todos los sufrimientos se olvidan porque es un lago de cristalinas aguas, es un remanso de paz; pero después de muerta, daríamos todo lo que somos y poseemos por contemplarla un solo instante, por vivir una vez más aquellos momentos a su lado. La madre es como la arcilla que modela al niño y todo lo que está en sus manos...es la raíz y el telar materno que une a la familia. El corazón de una madre es un cofre acrisolado donde guarda las dudas, anhelos, dolores, y el amor de cada hijo, porque a todos los quiere igual a cada quien como es. Ella es la que siembra la semilla en el corazón de sus hijos y fija en su mente las ideas o principios que forjan su espíritu, en su regazo se forman los hombres y mujeres del futuro.

         El amor de una madre, no se valora en pesos y centavos...con su caudal de amor, sabiduría y cariño es la que hace la felicidad del niño, abriéndole el camino seguro, preparándolo para ser un adulto útil en la vida...es la que siembra la semilla en buena tierra que más tarde florece y fructifica en dulzura y amor en las buenas costumbres de los pueblos....es fuente de amor y sabiduría que sobrevive al tiempo; lo es todo a la vez; sagrada y terrena, campana y silencio, piedra y estrella, aurora y ocaso...es como una tierna flor que da a todos los hijos por igual su fragancia. A los buenos y a los menos buenos, es como una lámpara encendida en un cuarto oscuro...es como un frondoso árbol que da su sombra incluso al hijo que corta su tronco y deja su perfume en la misma hacha que la derribó.

         La madre, es un ser excepcional...tiene pedestales indestructibles en el sufrimiento, en la sonrisa ante el dolor, en la resignación ante la muerte, en la fortaleza ante la adversidad...no necesita de esas deslumbrantes aureolas que al hombre ofrecen transitoriamente la gloria o el poder...la mujer es la raíz sustentadora que produce sabios, guerreros y artistas, que pasan a la historia para perderse luego en el insoldable abismo del olvido. La madre, será siempre la raíz generosa que habrá brotar entre la escoria humana, cerebros que deslumbren, manos capaces de transportar la frialdad del mármol en cálida expresión de vida e ideales que se eternicen a través de las notas o en la euritmia de los poemas.

         Madrecitas, no traten de ser corola, sino raíz ignorada capaz de hacer surgir la belleza de los colores y la exquisitez de los aromas. Mujer antes que todos, debe ser tu lema, que por encima de mezquinas ambiciones, esté el noble ideal de amar y perdonar

         ¡Muchas felicidades a todas las madrecitas!

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*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*





LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“EL PRIMER MONUMENTO A LA MADRE EN TODA AMERICA Y EL MUNDO ENTERO....SE EDIFICO EN MIRAFLORES, BCS.”


·         El monumento a todas las madrecitas del universo fue construido en 1929 a iniciativa del profesor Pedro Quiroz.
·         Los niños y niñas así como los jóvenes de aquella época, con sus propias manos acarrearon los ladrillos desde los hornos, los que estaban a más de un kilómetro de distancia, para la edificación de este bonito e histórico monumento a la madre.


¡Oh, que niño tan rico!,
¡Y que madre tan bella y feliz!

¡Como en él se recrea!
¡Como en ella él se goza!

Goethe.

Destaca el hecho que siendo Miraflores un pintoresco pueblito olvidado en el último rincón de la península de Baja California Sur, en aquellos años de recesión mundial de 1929, provocado por la crisis económica de Estados Unidos, y que repercutió en nuestro país, se mantuviera firme el sublime sentimiento de amor a la madre, siendo que estaba tan reciente la aprobación oficial de este festejo el 10 de mayo de 1922, aunque dicen los que más saben que se festejó a la madre por primera vez en el mundo en una iglesia evangélica de los Estados Unidos.

Eran los tiempos aquellos en que nuestras abuelitas aun eran jóvenes y les tocó las tareas cotidianas más difíciles para la sobrevivencia de moler el nixtamal en el metate, como ejemplo, amén de tantas cosas, y que fueron la base sustentadora de nuevas generaciones y en que la misión primordial de la mujer era y es el velar por la educación de los hijos, fomentando un hogar apacible, lleno de amor y armonía desarrollando sus más relevantes cualidades en el santuario de la familia. Fue quizás lo que inspiró al profesor Pedro Quiroz a tomar la iniciativa de construir un bello monumento a la madre en la población de Miraflores.

Recuerdo que mi madre decía que la mujer, la madre por excelencia en todas sus modalidades constituye una expresión de belleza; la que no tiene en las líneas la perfección de las estatuas clásicas, en los ojos el fulgor de los astros, en los labios la suavidad de los pétalos o en la tez la albura de los lirios, lleva siempre en sus sentimientos la hermosura inigualable de la bondad y de la ternura. No existen, decía ella, mujeres bellas o pocos agraciadas, solo existe la mujer como síntesis de lo más noble y lo más perfecto que encierra la especie humana.

La mujer, la madre, tiene pedestales indestructibles en el sufrimiento, en la sonrisa, ante el dolor, en la resignación ante la muerte, en la fortaleza ante la adversidad; no necesita de esas deslumbrantes aureolas que al hombre ofrecen transitoriamente la gloria o el poder. El amor maternal es llama inextinguible que perpetua la vida a través de los siglos, y las lágrimas de las madres, fecundadora lluvia que en el dolor hace surgir las más elevadas acciones.

Y continuaba diciendo ella ¿qué tan plenamente vivimos las mujeres esa realidad inmerecida de ser madres? ¿El regalo que cada hijo es?, no hay fiesta real, ni homenaje verdadero que no empiece por la alegría interior, el mejor regalo que podemos darnos, no es el que nos dan los hijos, sino el que nos damos nosotras mismas, reconociendo la maravilla de ser madres, las inmensas posibilidades de realizar personal, humana, organizacional, amorosa, etc., que nos han abierto los hijos.

....el monumento a la madre lo puede usted admirar al finalizar el boulevard en el histórico pueblito de leyenda, Miraflores....


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*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*




LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“EL CAPITAN DON ESTEBAN RODRIGUEZ LORENZO...CUARENTA Y SIETE AÑOS FUE GOBERNADOR DE SUDCALIFORNIA EN LA EPOCA COLONIAL”


·        Murió ciego y pobre...sin recibir salario alguno por tantos años de servicio durante la conquista espiritual
·        “Es indigno de un militar despojarse de sus armas por algún interés mezquino”...dijo a los californios el Capitán Don Esteban Rodríguez Lorenzo en la Isla de San José, al ofrecerle estos, un montón de perlas del mejor oriente a cambio de su espada. Rechazando el capitán el ofrecimiento probando su honradez una vez más.
·        Y al tiro del arcabuz...las campanas repiqueteaban y la vida de lo californios y demás misiones empezaba...en el marco del alegre trino de los pájaros cantores.


El bastimento principal “La capitana”, debía el honor de su nombre, al Capitán Don Esteban Rodríguez Lorenzo, gobernador y supremo juez de la península, comandante de aquellos mares. La capitana ondeaba orgullosa la bandera en todos los puertos el mar pacifico, menos en Acapulco, porque estaba ahí la Nao de Filipinas, y Don Esteban Lorenzo cobraba los tributos para la corona con la pesquería de perlas mediante concesión del Virrey. El capitán, con fidelidad cobraba el impuesto que se pagaba al Rey, o sea el quinto. También estaba autorizado para decomisar barcos y poner en la cárcel a los patrones que realizaban la pesca sin licencia, o que dejaran a los californios.

Al capitán, ni a los soldados, según la historia, no se le permitió jamás la pesca de perlas. Desde los días de Hernán Cortez, quien organizo diversas expediciones a California, fueron múltiples los exploradores y aventureros que se vieron atraídos por el señuelo de las perlas; además del gran número de los que aparecían fugazmente desde las costas occidentales de la Nueva España. Hubo también muchos intentos de establecer pesquerías de perlas en forma permanente con la autorización de la corona; entre los primeros que intentaron estos a lo largo del siglo XVII fueron Nicolás de Cardona, Juan de Iturbe, Francisco de Ortega, Esteban Carboney, Pedro Porte y Casanante, Luis Cestin de Cañas, Bernardo Bernal de Piña Dero y Francisco de Lucenilla.

Loreto, la que fundada por el padre Juan María de Salvatierra en Octubre de 1697, fue la capital, porque ahí estaba el presidio principal digno de aprecio por la devoción y pureza de sus habitantes así como de costumbres. El capitán Don Esteban Rodríguez Lorenzo, murió a finales de Noviembre de 1746. Murió ciego y pobre. Fue un hombre honrado y sirvió bastante en la conquista espiritual de la península. Fue el primer gobernador de la época colonial electo democráticamente mediante voto secreto, implementado por el padre Juan María de Salvatierra. Don Esteban Rodríguez Lorenzo nació en los albergues, Reino de Portugal. En su juventud, paso a Sevilla en donde vivió algún tiempo. Después se embarcó para Veracruz de donde paso a la Ciudad de México, y en su cercanía se acomodó de mayordomo en una hacienda del Colegio Noviciado de la compañía de Jesús de Tepotzotlán.

Aquí se encontraba don Esteban Rodríguez cuando supo que el padre rector de este colegio, Juan María de Salvatierra se disponía a salir para la conquista de la California. Se sintió movido para acompañarle en esta empresa,  y fue a pedirle que lo llevara consigo. El padre Salvatierra, conocedor de su buen proceder se alegró de tener tan buen compañero, y le advirtió las dificultades, peligros y trabajos que iban a padecer, pero nada asustaba a Don Lorenzo, y decidió llevarlo con plaza de soldado para la mencionada conquista. Así lo hizo, y desembarcaron del “Santa Elvira”, el 19 de Octubre de 1697 en la California.

Durante los primeros cuatro años de la conquista Don Esteban se entregó con gran espíritu de servicio, honradez y lealtad, que en 1701, fue nombrado capitán por plebiscito o voto secreto, correspondiendo con exceso y celo en su función. Siempre se mostró prudente en su conducta, valeroso en los mayores peligros, vigilante y exacto en la disciplina. Militar ejemplar en sus costumbres, celoso del bien de la conquista, cuyos progresos promovió siempre cuando estuvo de su parte. El complemento de su obligación, estaba al mando de 60 soldados y ganaba 900 pesos anuales y los soldados 450 pesos. Su esposa se llamó María Larrea, tuvo dos hijos Don Bernardo Rodríguez Larrea y una hija que fue casada con Don Manuel de Ocio, todo un personaje en sudcalifornia.

Cuando se fundaba una nueva misión Don Esteban no solo acompañaba desde Loreto al padre que la iba a construir sino que el mismo con sus manos ayudaba a levantar la misión y la casa del misionero, a techarla y ponerle puertas. Con su ejemplo conseguía que los indios ayudasen también en esta empresa, así como los soldados. De probada honradez y virtud era en verdad el capitán Rodríguez Lorenzo. Cuenta el padre Miguel del Barco que en cierta ocasión que estaba Don Esteban Rodríguez en la Isla San José en alguna misión de su empeño, cuando aún estaba habitada de gentiles;  que tenían estos una gran porción de perlas finas que comenzaba a estimar por ver lo mucho que las apreciaban los extranjeros, que llegaban ahí a comprárselas...!todas estas perlas ofrecían al capitán por tan solo la espada que traía ceñida!, pero el rechazo tal ofrecimiento, aunque llegando a Loreto podría obtener otra espada igual y hacerse de esa riqueza, juzgando por cosa indigna de un militar el despojarse de alguna de las armas por algún interés mezquino.

En cuanto a lo  perteneciente en su oficio de capitán y de juez político y militar, lo que el dictaba esto se ejecutaba mostrándose inflexible a toda persuasión en contrario. Su trato con todos era llano, sincero y muy ajeno a la lisonja y cortesanías de modas. En su porte ajustado y acciones de piedad fue siempre a todos un dechado ejemplar. Era indefectible a toda función de iglesia, siempre estaba presente en las misas, y porque desde los inicios de la conquista se introdujo la costumbre, que después de la misa, rosario, doctrina o sermón, se cantara tres veces el bendito y alabado. Primero los hombres solos, luego las mujeres, y últimamente hombres y mujeres a un tiempo. Y el capitán ya por devoción o por dar el ejemplo a los indios era el primero en entonar el bendito al término de la función eclesiástica.  Y continua diciendo el padre Migue del Barco que en su mayor ancianidad era muy ingrata su voz a los oídos de los californios, era de creerse que a los de Dios serían muy agradable y de mucha edificación para todos los presentes.

En el año de 1743 don Esteban Rodríguez Lorenzo quedo totalmente ciego. Un hombre ejemplar que dejo su vida y esfuerzo en la península durante el gobierno de la Corona Española al servicio de los jesuitas. Fue el brazo armado para la conquista y sometimiento de los californios, lo que no se logró en su totalidad y que su exterminio según se debió a las enfermedades que los extranjeros introdujeron a la península.  Al quedar ciego Don Esteban Rodríguez Lorenzo en el año que se menciona, ocupo su lugar con título de capitán comandante, su hijo Don Bernardo Rodríguez Larrea quien fuera su teniente de muchos años antes. Cosa injusta para un hombre ejemplar que sirvió con tanto celo y empeño durante tantos años. No se le dio ni medio sueldo siquiera, Don Esteban Rodríguez Lorenzo quedo ciego, anciano y pobre sin recursos para sostener a su esposa y demás familia.

El nombramiento de su hijo, fue por sus propios méritos de tantos años de servicio. Así le pagaron los reyes de España Don Esteban Rodríguez Lorenzo. Pues que se podría esperar si a los mismos padres jesuitas los corrieron injustamente de la península el 03 de febrero de 1768. Y así, empezó la decadencia de las misiones. En el año de 1744, tomo posesión de su cargo como comandante de toda la california Don Bernardo Rodríguez Larrea; y habiendo muerto su padre dos años después, prosiguió ejerciendo su empleo con mucho acierto, aunque los últimos años muy quebrantado de salud, hasta que el primero de diciembre de 1750, Don Bernardo Rodríguez murió en Loreto.

...y El Bastimento Principal La capitana, ondeaba orgullosa la bandera, capitaneada por Don Esteban Rodríguez Lorenzo...gobernador y supremo juez de la península y comandante de aquellos mares en busca del quinto para el rey.

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*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*


viernes, 5 de mayo de 2017

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“ANIVERSARIO LUCTUOSO DEL HEROE NACIONAL GENERAL IGNACIO ZARAGOZA”.

·        EL 05 DE MAYO DE 1862 LAS ARMAS NACIONALES SE CUBRIERON DE GLORIA EN LA HISTORICA BATALLA DE PUEBLA  AL MANDO DEL GENERAL IGNACIO ZARAGOZA EN DEFENSA DE LA SOBERANIA NACIONAL, EN CONTRA DE LA INVASIÓN FRANCESA.
·        IGNACIO ZARAGOZA, GENERAL Y POLITICO MEXICANO, NACIO EN 1829; FALLECIO EN LA CIUDAD DE PUEBLA EL 08 DE SEPTIEMBRE DE 1862, CONTAGIADO DE VIRUELA NEGRA.
·        HONORES DE HEROE NACIONAL RECIBIO DE PARTE DEL GOBIERNO Y PUEBLO DE MEXICO A TRAVES DEL “BATALLON HIJOS DE CHIAPAS”, AL MANDO DEL CORONEL PANTALEON DOMINGUEZ.
·        UN HECHO HISTORICO QUE NO DEBE OLVIDARSE Y QUE ENGRANDECE A LA NACION, CHIAPAS, LA QUE ES MEXICANA, COMO RESPUESTA AL LLAMADO DEL PRESIDENTE DON BENITO JUAREZ, ARRIBO A LA CIUDAD DE PUEBLA EL 05 DE MAYO DE 1862 CON UN CONTINGENTE DE SANGRE DE 200 HOMBRES CHIAPANECOS PARA DEFENDER LA PATRIA...SEÑALANDO EL CORONEL DOMINGUEZ  “CHIAPAS NUNCA A LA ZAGA, VIENE A LA VANGUARDIA”.
·        ES UNA OFENSA PARA LOS MEXICANOS QUE SE LE QUITE EL NOMBRE DEL HEROE NACIONAL A LA CIUDAD DE PUEBLA DE ZARAGOZA DE LOS ANGELES.

El anterior 08 de septiembre fue el aniversario luctuoso del general Ignacio Zaragoza, hace ya un siglo y cuatro décadas que su cuerpo fue sepultado en el panteón San Fernando en la capital mexicana, donde recibió los honores por el batallón, Hijos de Chiapas.

Cuando la invasión francesa a nuestro suelo patrio en 1862, el presidente de la República Don Benito Juárez García, en el mes de marzo hizo un llamado nacional solicitando dinero, pertrechos y hombres para defender la integridad del territorio y la soberanía nacional; y como RESPUESTA, CHIAPAS EN UN ACTO QUE LO ENGRANDECE SE PRESENTO ANTE EL GENERAL NEGRETE, EL CORONEL PANTALEON DOMINGUEZ AL MANDO DE 200 INDIOS CHIAPANECOS PARA LA DEFENSA DE LA PATRIA. Chiapas, carecía de recursos y pertrechos, pero respondió con un contingente de sangre, que cuando recibió la orden de alistarse y pasar revista ante el general Jesús González Ortega, y sumarse a la retaguardia, allí dijo esta célebre frase el Coronel Domínguez, “Chiapas nunca a la zaga, siempre a la vanguardia”. Quedando destacado el contingente de chiapanecos al mando del general Miguel Negrete junto al batallón de Zacopoaxtlas, siendo estos contingentes quienes recibieron el primer embate de  las fuerzas invasoras.

Este hecho valió para que se cuerpo de chiapanecos, soldados más disciplinados en la lucha y entrega de la defensa del suelo nacional, así como en su comportamiento en sus cuarteles, debían de ser quienes rindieron esos honores al héroe nacional General Ignacio Zaragoza, al tiempo de ser sepultado aquel 08 de septiembre de 1862. Este acto trascendental de heroicidad que sublima a la nación para reconocer una vez más que Chiapas es mexicana por decisión propia, y por participar en la defensa del mismo suelo que es cobijado por el pabellón nacional.

El General Ignacio Zaragoza ocupó el cargo de ministro de Guerra en el gobierno de Don Benito Juárez y dimitió a ese cargo para hacer frente a la invasión francesa aquel memorable 05 de mayo de 1862, en Puebla, la que se cubrió de gloria al derrotar al invasor francés tras una lucha heroica y difícil.

La ciudad llevó en su honor el nombre de Puebla de Zaragoza desde ese año, hasta el 2002, en que arribaron al poder gente ignorante de nuestra historia, y de un plumazo le quitaron el nombre de Zaragoza a la ciudad de Puebla, siendo una ofensa nacional; porque se debió haber hecho plebiscito nacional y a ver de cómo nos hubiera tocado. ¡Fue un acto reprobable!



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LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“5 DE MAYO DE 1862...MEMORABLE Y GLORIOSA BATALLA DE PUEBLA”

Habiéndose restablecido el orden en el país con el triunfo del Partido Liberal y la entrada del Sr. Presidente Lic. Benito Juárez a la Capital de la República en enero de 1861, el Primer Mandatario dispuso la suspensión por dos años, de los pagos de cuantiosas deudas contraídas con 3 países europeos, Francia, España e Inglaterra, en tanto el país se reponía, ya que las guerras civiles y los abusos de gobiernos anteriores habían ocasionado grandes gastos y pérdidas a la Nación. Enterados de ello, los gobiernos de esos tres países protestaron, se unieron. Y enviaron sus escuadras y representantes a reclamarnos y a exigir el cumplimiento de esos compromisos, y desagravios para sus súbditos ofendidos. Al comenzar el año de 1862 llegaron a Veracruz los ejércitos invasores apoderándose del Puerto y del Castillo de San Juan de Ulúa. Un alevoso ataque, sin previo aviso, El General español Juan Prlm, el inglés Sir Charles Wyke, y los franceses de Saligny y Jurien de la Graviere se reunieron con las fuerzas de invasión Poco tiempo antes el Gobierno de Juárez se había expresado así: "Declarada la guerra entre España y México, sostendremos por la fuerza de las armas, el honor, la independencia y la libertad de la Nación" El Presidente Mexicano, deseando resolver el conflicto por medios pacíficos primero suprimió la ley que había ocasionado tales dificultades e hizo saber a los extranjeros que entraría en arreglos si las tropas eran reembarcadas. No obstante los invasores Para discutir sobre tan delicado asunto el Sr. Juárez envió a su Ministro de Relaciones Exteriores. Don Manuel Doblado quien se entrevistó con los representantes extranjeros en un lugar de Veracruz llamado “La Soledad" y allí surgió un tratado que lleva ese nombre. Por medio del cual se fijaba que México no necesita ayuda extraña para organizar su gobierno; se reconocían las justas reclamaciones de pago se permitía el acuartelamiento de las fuerzas de invasión en Córdoba y Tehuacán, sólo durante el tiempo que duraran las negociaciones, ya que una epidemia tropical las acosaba; y se precisaba que en caso de declararse la guerra las tropas regresarían a Veracruz. Habiendo descubierto los verdaderos propósitos de conquista que animaba a los franceses y comprendiendo que la justicia amparaba a nuestro gobierno, los representantes de Inglaterra y España resolvieron deshacer su alianza y regresar a sus respectivos países, no así Saligny, quien rompiendo el documento del pacto dijo: "Mi firma vale tanto como el papel en que está escrita". Con la llegada a Veracruz del General en Jefe del Ejército Francés, Conde de Lorencez, se comprobaba la intención del Emperador Napoleón III de apoderarse de México e imponerle un Monarca, tal como se lo habían pedido algunos malos mexicanos. Declarada la guerra, el Lic. Don Benito Juárez, dictó las medidas necesarias y confío la defensa nacional al General Ignacio Zaragoza, Jefe del Ejército de Oriente, y aguerrido militar de 33 años de edad, quien por sus relevantes méritos, a pocos años de servir en el ejército, había ascendido hasta ocupar el cargo de Ministro de Guerra. Un alevoso ataque sin previo aviso de  los franceses a nuestros batallones mexicanos en las cumbres de Acultzingo reveló al General Zaragoza parte de la táctica de los invasores. Las tropas francesas avanzaban sobre Puebla y al mismo tiempo por el sur de la Ciudad se acercaban 7,500 renegados mexicanos capitaneados por el General Leonardo Márquez. Dura lucha: contra extranjeros y contra traidores, El Jefe del Ejército de Oriente mandó una brigada de 3,800 hombres a contener el avance de Márquez, entre ellos iban los mejores cuerpos de caballería. Así, con un reducido ejército de 5,500 hombres, se movilizaron hasta Jalapa y Orizaba. Puso a resistir y vencer a 6,500 franceses, con armamento notablemente superior. El 4 de mayo quedó improvisada en la ciudad una ligera fortificación y en el cerro de Guadalupe se levantaron parapetos y  abrieron fosos. El General Zaragoza no quiso esperar el ataque dentro de la Ciudad y salió al frente con la mayor parte de sus tropas dejando al General Santiago Tapia con 600 soldados para la defensa de la plaza. Formó 5 columnas: 4 de infantería con 1,000 hombres cada una, aproximadamente y una de caballería con 550 bajo las ordenes de los Generales Miguel Negrete que ocupó los cerros de Guadalupe y Loreto formando una línea de batalla entre los dos fuertes; Porfirio Díaz y Francisco L. Madrid. A los que apostaron sus tropas en el barrio de los remedios. El General en Jefe estaba con ellos; Antonio Álvarez que con su regimiento de caballería se situó al pie del cerro de Loreto; Felipe Berriozábal se colocó a distancia de la fortificación de Guadalupe, en la Plazuela de San José. Formando parte de la brigada del General Negrete, el General Juan N. Méndez con su sexto Batallón Guardia Nacional de Puebla, integrado por valientes indígenas de la sierra Poblana Tetela, Xochiapulco y Zacapoaxtla, quedó en la falda del cerro a unos 600 metros fuera de los parapetos y el más próximo a las tropas enemigas Partiendo del cerro de Amalucan, los franceses -Cazadores de Vincennes, Zuavos, tiradores de Marina y la 99a de línea habían situado su campamento provisional en el rancho de Rentería eran las 10:45 de la mañana del 5 de mayo de 1862, preciso instante en que el sonoro tañer de una campana de la Catedral de Puebla anunció la hora de combate de inmediato atronó el ámbito un cañonazo que partió del cerro de Guadalupe; había iniciado la que sería una de las epopeyas más gloriosas de nuestra patria. El enemigo desprendió sus columnas de ataque lanzando la primera carga. Una Columna de 4,000 hombres avanzó hacia el fuerte de Guadalupe y otra más reducida hacia el frente. La Guardia Nacional de Puebla fue la primera en cruzar sus armas con los invasores. El General Zaragoza ordenó reforzar rápidamente los dos fuertes. La artillería francesa disparaba incesantemente. El enemigo ascendía al cerro; el General Negrete aguardaba impasible con 3 batallones, sin disparar  solo un tiro. Una vez que  tuvo a los extranjeros a escasos cincuenta pasos, quitóse la gorra y gritó a sus huestes henchido de fervor patrio: “¡¡Soldados en nombre de Dios y por la Patria, cargad Sobre el enemigo!!", y un enjambre de valientes, con indomable brío cayó sobre los franceses. Estos sufrieron enormes bajas y huyeron hacía Rentería. Rechazado el primer ataque, intentaron el segundo; se dividieron en tres grupos y avanzaron rápidamente, pese al nutrido fuego. Los nuestros mantuvieron a raya a dos de las columnas fuera  las fortificaciones, pero la tercera, de Zuavos y Cazadores, llegó salvando los fosos, a las trincheras de Guadalupe y hasta las piezas de artillería, librándose allí cruenta lucha cuerpo a cuerpo en la que el arrojo y bravura de los mexicanos desbarató a sangre y fuego nuevamente las columnas extranjeras. Tres cargas intentaron los franceses y en las mismas fueron rechazados con valor y bizarría. En la última, la caballería situada a la izquierda del fuerte de Loreto, se lanzó contra ellos con denuedo y coraje, destrozándolos casi totalmente. En el fragor del combate, los pendones patrios que enarbolaban los distintos batallones mexicanos, ondearon orgullosos, entre ellos el de los Ligeros de Toluca.
Largas horas duró la lucha, enconada y terrible, ante los dos fuertes el General Zaragoza con valentía y gran talento militar dirigía las operaciones. Eran las 3:30 de la tarde, y en un desesperado intento el Conde de Lorencez ordenó la cuarta carga. Una sola columna de
3,000 hombres maltrechos, se dirigió hacia el cerro de Guadalupe. Mientras avanzaba se desató una fuerte tempestad; furiosas descargas recibieron a la columna; los atacantes buscaron refugio y comprendiendo su derrota huyeron a su campamento. Allí les presentó batalla el General Zaragoza, pero lo  esquivaron. Se retiraron después a Álamos perseguidos muy de cerca por el General Díaz. Las armas nacionales se habían cubierto de gloria, aquel 5 de Mayo de 1862 venciendo al ejército más famoso en de aquella época.

Grandiosa victoria para México y grave lección para quienes, guiados por los intereses mezquinos de un Emperador, intentaron ofender la soberanía de nuestro país, amante de su independencia y baluarte de libertad y justicia.

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LA PAZ QUE SE PERDIO.
POR MANUELITA LIZARRAGA ALCARAZ.

LA LEYENDA...HECHA REALIDAD...LA PERLA MAS BELLA Y CODICIADA A TRAVES DE LOS SIGLOS...LA PENINSULA DE B.C.S.

            ...Ellos eran libres como el viento...en aquella soledad donde el silencio era roto por el graznar y trino de las aves del cielo...la risa de sus habitantes...el murmullo del viento y el mar. En las níveas arenas holladas únicamente por la planta de los antiguos Californios, empedradas de una diversidad de conchitas y caracoles, se paseaban majestuosa la jaiba y el cangrejo. Los ojos del Guaycura estaban acostumbrados a contemplar las diáfanas aguas, las gaviotas rasgando el aire, el venado y otros animales correr libremente por las serranías al igual que ellos...enmarcados de hermosas alboradas y bellos crepúsculos entre palmeras, cardones, manglares y mezquitales. Ellos...los Guaycuras, coras y pericues, legítimos dueños de esta península, perfumada a orégano, damiana y una diversidad de flores del campo, eran las gentes mas robustas y sanas...habían sobrevivido por milenios en completa armonía con la naturaleza. Así lo demuestran los testimonios de los padres jesuitas y algunos navegantes, que dejaron a su paso para la humanidad...las pinturas rupestres entre otras cosas, demuestran que habitaban gigantes en esa época como peces sus desnudos cuerpos de ébano se sumergían en el azul índigo de las aguas inundadas de placeres perleros y de las especies mas finas de peces que pueda imaginar el hombre.

            PERO AQUEL  AÑO DE 1534, MARCO EL INICIO DE LA EXTINCION DE LOS CALIFORNIOS.

            Las embravecidas olas arrastraban naufragando al navío por los mares de la isla de las perlas, la que así llamaron posteriormente. Espíritu Santo. A la hermosa embarcación tripulada por Fortún Jiménez y 38 gentes mas le volaba el velaje amenazando en caer el mástil,  después vino la calma. La embarcación se deslizaba  con donaire.     Y aquellos hombres impuestos a las aventuras y las tareas mas difíciles quedaron extasiados al pasear su mirada contemplativa por las hermosas islas que se duplicaban en el espejo del mar...la Lobera... como un castillo medieval custodiada por lobos, nutrias y elefantes marinos...  sus bramidos eran un deleite para el oído...los borregos cimarrones corrían por las laderas y el graznar de gaviotas no lograban sacarlos del ensueño por todas las maravillas que se ofrecían ante su vista, a su paso.

            Fortun Jiménez y los 38 tripulantes eran los primeros extranjeros que por accidente descubrían La Paz, la que llamaron la Isla de Las Perlas. El legendario hongo de Balandra con su bella y sugestiva cintura cincelada por el viento, la brisa y el devenir de las olas por milenios, les dio la bienvenida sorprendiéndolos aún más ese prodigio de la naturaleza. Llevando su mano a la  frente, hurgando ansiosamente la distancia, el robusto marinero de 18 años Francisco Preciado grito de pronto: ¡Tierra! ¡Tierra a la vista! El barbado hombreton Fortun Jiménez quien capitaneaba el navío, después de asesinar a Diego Becerra de Mendoza, primo de Hernán Cortés, de un manotazo tomo el largo catalejo llevándolo a los ojos...atisbando la distancia...!por todos Los Santos!, dijo, ¡Tierra al fin!.

            En la rivera del mar los californios de desnudos cuerpos con sus mujeres adornadas de cuello y cintura con collares de las más finas perlas miraban asombrados a la vez que jubilosos la embarcación para ellos desconocida que avanzaba gallardamente a toda vela cortando las aguas de espumosas crestas dirigiéndose hacia la orilla. Después de meses de navegación para los hombres aquello era el paraíso. Fondearon el barco en la bahía, ahora La Paz, botaron pequeñas embarcaciones y se dirigieron hacia la playa bordeadas de palmeras, manglares, mezquitales y cardones. Los californios, hombres, mujeres y niños se abalanzaron a su encuentro amistosamente atendiéndolos, ofreciéndoles sus perlas, sus peces y todo lo que poseían en esta tierra bendita de Dios. Los Hombres que venían de lejos al ver a las hermosas y morenas mujeres de juncales y desnudos cuerpos y de negras cabelleras con sus colgajes de perlas, no les quedo duda alguna que descubrieron la Isla de Las Perlas haciendo realidad la leyenda escrita en el Libro “Las sergas de espladian” que circulo por toda Europa acrecentando la imaginación de los aventureros y piratas de la época.

            Como los antiguos californios andaban desnudos, los hombres que llegaron de lejos hicieron lo mismo y se bañaron todos juntos en el  mar...al calor humano, y al ver a las mujeres  adornadas de perlas se apodero de ellos la ambición y la lujuria intentando violarlas, lo que molesto a los varones, soltándose la barbarie...fue una matanza, murieron 20 hombres de la tripulación, entre ellos Fortun Jiménez. Fueron los primeros extranjeros muertos a manos de los indígenas y enterrados en tierra californiana.
18 hombres como pudieron escaparon de la masacre, entre ellos Francisco Preciado que gracias a el que escribió su diario y que se publicó años después se dio a conocer al mundo que fueron los primeros que descubrieron  esta tierra. Después de mil peripecias, los sobrevivientes llegaron a la capital llevando las noticias de su aventura en la Isla de Las Perlas, el descubrimiento que hicieron así como sus hazañas y experiencias mostrando como prueba las valiosas perlas que llevaban consigo. Corrió la noticia por toda Europa despertando la ambición de muchos aventureros que deseaban conquistar esta tierra, y que a partir de entonces durante más de casi 500 años después de estos hechos, nuestra bella península es codiciada como la perla más preciada hasta nuestros días.

            Es así como el primer descubridor de La Paz fue Fortun Jiménez y su tripulación. Y dio a conocer este hecho Francisco Preciado...Hernán Cortés al ver las perlas y saber de los hechos despertó su ambición y el 03 de mayo de 1535, día de la Santa Cruz, fue el segundo visitante de La Paz, quien levantó acta oficial poniéndole por nombre Santa Cruz, por festejarse ese día de la Santa Cruz...


…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…



LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA.

“FESTEJO RELIGIOSO DE LA SANTA CRUZ...Y DE LOS TRABAJADORES DE LA CONSTRUCCION...TRADICION QUE SE NEGO A MORIR”.


            Antiguamente los mayores acostumbraban a enseñarnos los nombres de las estrellas en el cielo...sacaban un tenderete en el suelo al aire libre, y bajo la lapida celeste tachonada de estrellas, en este mes de mayo mi abuelita señalaba al cielo ¡allá se ve la cruz de mayo! Y salía toda la familia a contemplar la refulgente cruz de estrellas...ahora ya no se ve quizá sea por tanta iluminación o por que se ha perdido la costumbre de atisbar al espacio, pero según los rancheros, en el campo si puede observarse en este mes de mayo la cruz de estrellas. De chamacos no sabíamos el por que de la aparición de la cruz en el cielo a partir del 3  de mayo, ni los mayores nos explicaban, a lo mejor ni ellos sabían el por que; pero investigando, es una bonita tradición…

            Su origen religioso se remonta al siglo 4 de nuestra era; el emperador Constantino se encontraba ante una derrota inminente por las hordas barbaras del Danubio. Cuando mas agobiado estaba, apareció en el cielo una cruz resplandeciente con una inscripción que decía: “Enhoe signu vinces” (con este signo vencerás). La victoria favoreció derrotando a los barbaros. Constantino después de ser instruido y bautizado por el papa Eusebio en Roma, en agradecimiento pidió a su madre Santa Elena, fuese a Jerusalén a buscar las reliquias de la cruz de Cristo. En aquel entonces se ignoraban donde estaba. La emperatriz madre puso toda su pasión y empeño en la búsqueda. Durante un tiempo indago y busco sin éxito, pero sin desalentarse continuo buscando hasta que, finalmente no sin antes recurrir a todo su poder, logro que un sabio judío llamado Judas le revelara lo que sabia. Así inicia Santa Elena las excavaciones muy profundas a pesar de que todos le aconsejaban otro sitio. Finalmente descubre las 3 cruces.

            Como la inscripción de la cruz de Cristo se encontró separada, no era posible saber cual de las tres era la verdadera cruz del redentor. En consecuencia el Obispo de Jerusalén llamo a una mujer agonizante y le pidió que tocara las tres cruces. La moribunda al abrazar la tercera cruz, quedo curada y con este milagro se identificó la verdadera cruz del redentor. El sabio Judas, testigo del milagro se convierte al cristianismo y como por esos días muriera el Obispo de Jerusalén, Santa Elena pidió al papa Eusebio, quien acudió a venerar la reliquia que consagrara Obispo al judío converso, el cual tomo el nombre de Siriaco. Santa Elena permaneció en Jerusalén y pidió a Constantino que erigiera iglesias conmemorativas, restaurara los lugares santos y pidiera limosna para los pobres de Jerusalén. A su muerte la emperatriz pidió a los fieles que celebraran una fiesta el 3 de mayo día del descubrimiento de la cruz, estableciéndose desde aquellos remotos años este festejo de la santa cruz.

            Los fieles de España iniciaron la costumbre de elaborar una cruz, ponerla en las cimas de sus casas y adornarlas con flores, tradición que los misioneros trasladaron a México. Como mucho de los templos estaban en construcción, los evangelizadores pidieron a los albañiles hicieran una cruz y la colocaran en lo alto adornada con flores y papeles de colores, y desde entonces se festejaba en todo el País conocida también esta tradición como la de la cruz florida, precisamente por la costumbre los albañiles de colocar el 3 de mayo su cruz adornada, y comparten el pan y la sal con los arquitectos y patrones de la obra. Sin embargo el papa Juan 23 por la década de los 60 suprimió este festejo de los albañiles en el calendario litúrgico de la iglesia católica a la fiesta de  la exaltación de la santa cruz del 14 de septiembre. El episcopado mexicano en vista de que el gremio de los mexicanos de la construcción continuo festejando su día en esta fecha hizo las gestiones necesaria para que quedara vigente este festejo del día del constructor en México; triunfando así la fe de los albañiles y el arzobispo primado de México Cardenal Ernesto Corripio Ahumada  cada año encabeza en la catedral la ceremonia a la cual acuden albañiles de todos los rumbos de la ciudad de México llevando sus cruces engalanadas.

            Cabe destacar, que este festejo de los albañiles es una bonita costumbre como tantas otras que han traído del interior de la Republica y que se ha ido arraigando en el Estado, antiguamente no se festejaba en la Paz. Hace alrededor de tres décadas que se menciona el festejo del constructor.

            Y en el Esterito, los yaquis, festejaban por 9 días la santa cruz. Danzaban los matachines, la pascola, la danza del venado, entre otras, alrededor de las fogatas con tamboriles y violines hacían grandes cazos de atole y tamales; subían la cruz en el paredón del moro, ponían 9 escalones y cada día bajaban la cruz un escalón rezando el rosario y quien bajaba la cruz, eran compadres. Los yaquesitos que festejaban la desde el siglo pasado la santa cruz al morir ellos, murió esta tradición tan bonita en el Esterito. En algunas familias del manglito, también festejaban la santa cruz, pero, también se perdió.

            ...Antaño, bajo el cielo tachonado de estrellas podía verse la refulgente cruz en el firmamento...los ojitos de Santa Lucia...las cabrillas, la vía láctea, los tres reyes, la osa mayor y la osa menor…entre otras...


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