lunes, 4 de diciembre de 2017

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA.
“INMACULADA CONCEPCION MARIA SANTISIMA”.
• EL 8 DE DICIEMBRE ES ANTESALA DEL ACONTECIMIENTO MAS IMPORTANTE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD: EL MOMENTO EN QUE DIOS SE HIZO UNO COMO NOSOTROS, SOLAMENTE POR AMOR.
• EN LOURDES, FRANCIA, EL 25 DE MARZO DE 1858, EN UNA DE SUS APARICIONES A LA NIÑA DE ONCE AÑOS, BERNARDITA ESCUBIOUS, LA VIRGEN MARIA, RESPONDE A SU PREGUNTA, QUIEN ERES?, “YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION”.
• LA IMAGEN QUE REPRESENTA LA INMACULADA CONCEPCION ES LA DE UNA CHIQUILLA VESTIDA DE BLANCO CUBIERTA CON UN MANTO AZUL, Y APLASTANDO LA CABEZA DE UNA SERPIENTE.
Como preocupación natural ante la falta de fe de los hombres... muchas han sido las apariciones o manifestaciones de la Virgen María en sus diversas advocaciones, a lo largo de la historia y ancho de la geografía que ayuda a la gente a fortificar su piedad y su moral.
“En el tronco nudoso y marchito de David, no queda vida...y sin embargo de ese tronco saldrá una sola y esbelta rama”...Isaías (4-2-3); una mujer de la casa y de la línea de David. Ella, con el milagro de su maternidad ha de hacer brotar la flor que redimirá a una creación estéril y la hará florecer. La raíz de Jesé es el antiguo reino de Judá, la antigua dinastía de David; la vara que sale de él es la santísima virgen, y la flor que brota de la vara, es Jesús.
La iglesia católica toma la parte escrita por el profeta Isaías y durante una semana antes de navidad la antífona del “magnifited”, en vísperas celebra el advenimiento de Cristo con títulos sacados expresamente del antiguo testamento, y dice, en 4 (2-39), “Aquí está lo que los judíos esperaban, y aquí lo que realmente sucedió”. Tomando la parte escritural el profeta nos enseña cómo Dios preparó deliberadamente para la venida de su hijo y facilitó a su propio pueblo la facilidad de reconocerle cuando viniera. Una de esas antífonas habla de nuestro señor como la raíz de Jesé “pues el señor mismo les va a dar una señal, la joven está encinta y va a tener un hijo al que pondrá por nombre EMMANUEL”; “De ese tronco que es Jesé sale un retoño; un retoño brota de sus raíces”, Isaías 7 (14) – 11 (1); pero Jesé y David no se han olvidado porque de su tronco nos vino la virgen y a través de la Virgen vino nuestro señor a la tierra.
Fue así, cómo Dios Padre modeló un paraíso para que en él viviera el segundo Adán. Y este paraíso fue el cuerpo y el alma de María Inmaculada. Después del invierno del hombre, llegó la primavera de Dios. La rama viva de la raíz muerta y desde entonces la iglesia católica año con año nos recuerda que la solemnidad de la inmaculada concepción de María fue instituida por el Papa Pio IX, en 1854, al proclamar como verdad de fe, lo que los fieles lo proclamaban desde tiempos inmemoriales; “Que nuestra señora fue concebida sin la mancha del pecado original, como un don de nuestro padre de misericordia preparándola así para ser madre de nuestro señor Jesucristo por obra y gracia del Espíritu Santo”.
El dogma de la inmaculada concepción de María no se refiere a nuestro señor Jesucristo de manera directa, pero está ordenado a la encarnación, como dijo el Papa, Juan Pablo II, en la encíclica “redem portoris matter”: en razón de los méritos redentores de que sería su hijo, María ha sido preservada del pecado original. De esta manera, desde el primer instante de su concepción María participa de la gracia salvífica y santificante, y de aquel amor que tiene su indicio en el amado, el hijo del eterno padre que mediante la encarnación se ha convertido en su propio hijo.
El célebre pintor español Bartolomé Esteban Murillo del siglo XVIII, fue quien popularizó la imagen de la santísima virgen de la inmaculada concepción de María, aun antes de la proclamación del dogma, la representó muchas veces: una chiquilla vestida de blanco cubierta con un manto azul y aplastando la cabeza de una serpiente. Desde entonces, el azul se volvió un color litúrgico inminentemente mariano, que suele utilizarse en la misa del 8 de Diciembre, de hecho, fueron los españoles quienes defendieron con gran fervor esta verdad de fe desde la edad media.
Y desde el siglo XVIII, celebraban la fiesta del 8 de diciembre el legítimo sucesor número 255 de San Pedro, y vicario de nuestro señor Jesucristo en la tierra, Jeovanini María Mestuo Masteo Ferreli, electo Pio IX, el 21 de junio de 1846 en Roma con la presencia infalible del espíritu santo, promulgó el 8 de diciembre de 1854 “la bula inefableis teus”, (Dios inefable), en la que expuso y definió que “la santísima Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción por gracia y privilegio únicos que le concedió Dios todo poderoso, en provisión de los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”.
El Espíritu Santo no se equivoca, la verdad dicha por el Papa Pio IX, significa que el alma de la santísima virgen en el momento en que fue creada e infundida estaba adornada de la gracia santificante. Conforme a la historia, antes de la definición de esta verdad, la iglesia creía firmemente en la inmaculada concepción de María; pero no era todavía una doctrina de fe; como no lo era la asunción de María, antes de que fuera definida en 1950. el misterio proclamado tiene percepciones científicas en abundancia; a los cuatro años de la Bula, el 25 de Marzo de 1858, en Lourdes, Francia, en una de sus 18 apariciones a la niña de once años Bernardita Escubirous, la virgen María responde a su pregunta, “ Quién eres?”, “yo soy, le dijo, la inmaculada Concepción”. En Palestina, desde tiempos muy antiguos se celebraba una fiesta por la concepción de María. En el año de 1140, la catedral de Francia adoptó la fiesta. En 1263, también fue adoptada por los franciscanos. En 1476, el Papa Sixto IV, también impuso la fiesta en Roma, en 1669, el Papa Alejandro VII, se unió a esta declaración de la inmaculada Concepción, y en 1708 el Papa Clemente II, mandó celebrar en todas las iglesias de Occidente, dicha fiesta como día de precepto.
...Lourdes, Francia, es la fábrica del milagro más grande del mundo…
..Por el Placer de Escribir...Recordar...Y... Compartir…

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